El pasado jueves nuestra compañera, Cristina Cabrera, estuvo en Doñana junto con el Diputado Juan López de Uralde y la Diputada autonómica Carmen Molina, donde visitaron las obras del almacén de gas que se está construyendo a escasos 500 metros del parque natural.
Como ya han manifestado asociaciones ecologistas, Doñana corre el riesgo de perder la categoría de Patrimonio Protegido de la UNESCO. No hay que olvidar que este espacio natural es el más valioso que tenemos en la península ibérica. La extracción del gas se está haciendo mediante la técnica de
fracking en una zona tan dependiente del agua como es el Parque Natural
de Doñana, con los riesgos que esto implica para todo el entorno.
Aquí os dejamos el manifiesto de la Plataforma #SalvemosDoñana:
MANIFIESTO
#SALVEMOS DOÑANA
Doñana y su
entorno componen uno de esos lugares especiales y singulares del
mundo. Está catalogado como Patrimonio de la Humanidad, Reserva de
la Biosfera, Parque Nacional, Parque Natural, Zona de Especial
Protección para las Aves (ZEPA), Lugar de Importancia
Comunitaria (LIC), Zona Especial de Conservación (ZEC), Humedal
de Importancia Internacional y sitio Ramsar entre otros, además
goza del diploma Europeo a la Gestión y está incluida en la
Green List protected Areas de la UICN.
Representa, al igual que
la Mezquita, la Alhambra o la Giralda, un elemento fundamental
de nuestra identidad colectiva. Un espacio a la altura de enclaves
como Atapuerca, el Iguazú o la Gran Barrera de Coral. Un
territorio protegido que, pese a su amplia extensión de mas de
128.000 hectáreas y su extraordinario valor natural, ecológico,
social, cultural y económico y las múltiples figuras de protección
que posee, no está exento de riesgos y amenazas.
Hoy Doñana se
encuentra amenazada por prácticas depredadoras de nuestros
recursos naturales tales como el urbanismo, la construcción de
infraestructuras, la agricultura intensiva, la extracción y
almacenamiento de gas, etc. Tras 30 años de extracción de gas
en el entorno del parque, la multinacional Gas Natural Fenosa
implementará una nueva actividad, si no lo evitamos. Sus
operaciones en un paraje de valor incalculable, utilizará el
subsuelo como almacén de gas en la reserva de la biosfera, un
proyecto gasístico que vulnera la normativa europea de impacto
ambiental,al subdividir un proyecto único en varios
subproyectos menores para ocultar los efectos sinérgicos
y acumulativos, pero que cuenta con la permisividad y
connivencia de la administración estatal y la ambigüedad de la
autonómica.
Los riesgos de
estos proyectos si no se evalúan correctamente pueden mostrarse de
la forma más inesperada y peligrosa para la sociedad.
Recordemos los efectos derivados de la Plataforma Castor de
Tarragona, que se saldó con más de 500 seísmos y un coste por
indemnización a la compañía promotora por la paralización del
proyecto de 1.350 millones de euros que hemos pagado todos los
españoles. A pesar de no encontrarnos en el mismo contexto del
proyecto Castor, aquí tampoco se han evaluado correctamente
los riesgos sísmicos o las posibilidades de contaminación de
los acuíferos entre otras cuestiones.
El proyecto atenta
contra el modelo de desarrollo sostenible que Doñana y su
entorno necesita y por el que lleva apostando muchos años, con
el esfuerzo de la ciudadanía y con millones de euros de dinero
público, que no se puede despilfarrar más de lo que ya se ha
hecho. No podemos permitir seguir manteniendo un modelo asentado en
una política blanda con los poderosos y dura con la ciudadanía.
De igual forma, apoyar el proyecto de Gas Natural en Doñana es
apoyar el cambio climático y un modelo energético altamente
perjudicial para el medioambiente y las personas.
Las
Declaraciones de Impacto Ambiental con la ausencia de informes
sísmicos, el peligro de contaminación por hidrocarburos del
acuífero Almonte-Marismas, y el riesgo de explosión por fugas
de gas convierten en inviable un proyecto que no es seguro ni para
Doñana ni para su entorno, una zona que acoge además enclaves de
gran valor histórico, cultural o religioso como la ermita de la
Virgen del Rocío,el Palacio de Doñana, el Palacio de Marismillas o
el Palacio del Acebrón y donde habitan protegidas y
emblemáticas como el lince y el águila imperial, además de ser
enclave fundamental de las rutas migratorias de aves entre los
continentes europeo y africano.
El mayor patrimonio de la
biodiversidad de Europa no se vende por un puñado de euros. Las
administraciones tienen la responsabilidad de la protección jurídica
del patrimonio y la ciudadanía la responsabilidad moral y ética
de defenderlo, por ello los abajo firmantes:
-
Exigimos al
gobierno andaluz y al gobierno de la nación que activen, en el
marco de sus competencias, los recursos legales necesarios para
paralizar el proyecto de Gas Natural por atentar contra el Parque
Nacional de Doñana, la joya natural de Andalucía.
-
Nos
comprometemos a trabajar en la construcción de una mayoría social
que restituya el sentido común ante la desidia de las
administraciones que ponen en
riesgo el patrimonio natural de
los andaluces del futuro.
Es hora, de Salvar Doñana.